
Una siempre está dispuesta a conocer nuevas marcas. Ésta es nueva para mí. Se llama Annie Diamantidis, es estadounidense y confecciona únicamente bolsos. Los procesos de producción son estrictamente artesanales: cada pieza está hecha a mano con los materiales más finos. Piel de becerro, de avestruz, de pitón y de cocodrilo y algunos detalles metálicos de oro blanco o amarillo, de catorce quilates, componen la estructura de de los bolsos Annie. Los bolsos prometen ser ligeros aún cuando sus materiales son de primera calidad.
El eslogan de la marca es “Handbags for today’s Godesses” (bolsos para las diosas de hoy), pues los diseños de los bolsos están inspirados en las diosas de la antigüedad Griega: Selene, Eris, Palas Atenea, Clío. El concepto es muy atractivo y, si nos damos cuenta, la estética es visible, sobre todo en el caso de las piezas de piel de cocodrilo, cuya textura nos recuerda precisamente ese período histórico.
El principal acierto de estos bolsos, creo, es que sus diseños son a prueba de tiempo. Son clásicos, universales, de ésos que no pasan de moda porque no fueron pensados para ir de la mano con las tendencias sino para transmitir elegancia en cualquier década, en cualquier temporada. El tipo de bolso en el que vale la pena gastar una buena suma. Sin embargo, el precio se dispara considerablemente: de mil a diez mil dólares, más o menos, hay que desembolsar para tener un Annie en el guardarropa.








